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Colaboración en la Antología con 

La pasión de Osiris

Lorens estaba acostumbrada a estar en el museo rodeada de antigüedades egipcias. No era muy común en una mujer inglesa de la época victoriana estar soltera a la edad de veintidós años, pero dado su carácter fuerte y carente de convencionalismo decidió marcharse de casa antes de que su padre organizara su matrimonio con algún rico de la sociedad inglesa.
Llevaba en El Cairo casi dos años, y desde el mismo momento de su llegada había estado trabajando y estudiando a la vez en el museo. Esa tarde se había quedado un rato más, ya que tenía que hacer inventario en el almacén y preparar la exposición del día siguiente.
El director le había pedido que revisará a fondo el lugar y sacará lo más importante a exposición. Ya estaba cas terminando cuando algo que había tirado en el suelo llamo su atención. Lorens se acercó despacio y se arrodillo en el suelo con cuidado.
¿Qué es esto? parece una especie de amuleto antiguo 
Era de  forma ovalada y tenía  una inscripción que hacía  referencia al dios Osiris. A pesar de ser muy pequeña estaba hecha totalmente de oro con una pequeña esmeralda verde en el centro que representaba un ojo.
Lorens salió corriendo en busca de los archivos del museo, ya que no lo había visto nunca, y no sabía si estaba catalogado como tesoro del fondo del Museo. Revisó todos y cada uno de los archivos y no encontró nada sobre el amuleto. 
De repente, alguien entro en el archivo y Lorens sobresaltada oculto la joya en uno de los bolsillos de su delantal de trabajo.

- ¿Qué haces aquí Lorens?- Era Halef- fam el guarda nocturno del Museo.

- Nada, estaba recogiendo las últimas anotaciones para marcharme ya
-Bien, pero procura no tardar mucho, no me gusta que nadie este aquí de noche, ya que tengo que dejar las puertas cerradas con llave
-Tranquilo ya me iba, ¡Ah! solo una cosa más- dijo Lorens saliendo a toda prisa de la habitación del archivo ¿ Conoces a un buen guía para recorrer el desierto?
- El mejor es Alex Stone, pero por desgracia ahora mismo esta en prisión
- ¿En la cárcel? ¿Por qué?
-Por coger cosas que no eran suyas - dijo mientras cerraba la puerta del archivo con llave
-¿Robar?- dijo Lorens algo espantada por la noticia
- No, por negarse a devolver un tesoro a sus legítimos dueños e intentar quedarse con el sin permiso
- ¡Vaya! y ¿Dónde está encerrado?- pregunto Lorens a pesar de no sentirse muy segura con la idea de ir a ver a ese loco capaz de enfrentarse a las leyes egipcias e intentar quedarse con algo que no era suyo. Aunque también es verdad que él fue el primero en encontrarlo, y en su opinión tenía todo el derecho del mundo de quedarse con el.
Al ver perdida en sus propias ideas a Lorens el guarda la llamo para que volviera a la realidad - ¿Necesita algo más señorita Marchals?
-No gracias, me voy ya- dijo mientras salía corriendo de allí en busca de ese tal Alex Stone.

Cuando llegó a la cárcel los guardas la guiaron hasta él, ya que había puesto como excusa que era su hermana.
 -Stone tienes visita- dijo uno de los guardas mientras abría la puerta de la celda 
- ¿Visita?, vaya parece que no estoy tan solo en esta maldita ciudad- su voz era fuerte y contundente y dejo por un instante sin respiración a Lorens.
Su mirada era penetrante y sus ojos azules como el mar, por eso cuando Lorens cruzo su mirada con la de él, y una especie de rayo invisible  atravesó de lado a lado su corazón. Era más alto de lo que esperaba y su pelo negro azabache le llegaba casi a los hombros. Llevaba barba de unos cuantos días y su aspecto era bastante desaliñado, pero aún así su cuerpo rebosaba un fuerte aire varonil que impregnaba toda la sala.
¿ Quién demonios es usted? - dijo mientras Lorens aún algo aturdida perdía el norte y no sabía bien que decir
- Mi nombre es Lorens Marchals- dijo al fin tras obligarse a si misma a volver a la realidad
-Bien, Lorens Marchals,  aparte de deleitar mis ojos con su presencia que ¿Quiere de mí?- Al oír su comentario Lorens no pudo evitar sonrojarse
-Necesito  sus servicios como guía señor Stone-  se dio cuenta de que  los ojos de Alex la recorrían de arriba abajo y esto la puso aún más nerviosa
-Me temo querida que eso es del todo imposible
-¿Por qué? - preguntó Lorens aturdida por su respuesta
-Muy sencillo para salir de aquí necesito pagar una fianza muy alta, y como puede apreciar aquí incomunicado es imposible buscar esa cantidad
-Eso no es problema Señor Stone, como le dije antes quiero contratarlo y puede considerar el pago de la fianza como parte de su salario.- Lorens se giro rápidamente y se dispuso a salir de la celda. - Nos vemos mañana a las ocho en punto en el café que esta al lado del Museo, y espero su que atuendo sea mejor que el que luce en esto momento señor Stone.- dicho esto salió de allí a toda prisa.

Entrevista a Jazmina Herrera

Quisiera empezar saludando a todos tus lectores y, sobre todo, agradecerte que me des la oportunidad estar entre estas páginas. Mi nombre e...